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Jornadas de Vicarios celebradas en Valladolid

Bajo el título «Comunión diocesana y evangelización. Por una pastoral misionera», se han celebrado un año más las jornadas de vicarios. Han participado de 47 diócesis distintas. El lugar elegido ha sido la archidiócesis de Valladolid, los días del 12 al 14 de marzo. ¿El objetivo? Profundizar, de la mano de sus pastores, en aquellos aspectos que reclaman una sincera conversión misionera tanto en nuestras respectivas diócesis, como en cada una de las parroquias, delegaciones, movimientos, hermandades, etc., que conforman la urdimbre de nuestra pastoral.

La inauguración de las jornadas, el martes 12 de marzo, llevada a cabo por los miembros de la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado, vino marcada por la bienvenida y la presentación del catecismo de adultos Buscad al Señor, de la mano de D. José Rico, obispo de Jerez y presidente de la Comisión. Dicho catecismo pretende ser un instrumento que ayude a renovar la dimensión evangelizadora y misionera de la Iniciación Cristiana de adultos. A continuación, las palabras de D. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid, y recientemente elegido presidente de la Conferencia Episcopal Española, constituyeron el núcleo que sirvió para enmarcar toda la reflexión del resto de las jornadas. Su análisis atento y profundo de la realidad permitió vislumbrar que estamos ante un cambio de época, en el que los anhelos del materialismo dialéctico, la pretensión cientificista, el afán consumista y la ideología de género, que ha fracturado en lo más profundo la identidad personal del ser humano, convergen en un transhumanismo ausente de cualquier atisbo de trascendencia. Frente a todo ello, presentó la fe en Cristo Jesús como fuente de la que mana aquella vida que permite al ser humano no solo desarrollar su vocación más auténtica, sino ir más allá de sí mismo. Solo en Dios y desde Dios se puede realizar la aspiración transhumanista, que no nos convierte en superhombres autómatas, sino en seres divinizados por aquel que ha querido compartir su mismo ser con su criatura más preciada, el ser humano.

El segundo día de las jornadas se abrió con dos interesantes intervenciones. La primera de ellas estuvo a cargo de D. Antonio Prieto, obispo de Alcalá de Henares, quien, sirviéndose de un tono ameno y cercano, estimuló a quienes tienen responsabilidades pastorales a cuidar a los agentes, renovando su ardor misionero, estimulándolos a optar por una vida santa que, animada por la fuerza del Espíritu, se convierta en fermento que contagie a toda la masa. A continuación, D. Fernando Valera, obispo de Zamora, abordó el perfil del sacerdote dentro de la pastoral misionera, tomando como texto de cabecera el pasaje de los discípulos de Emaús, invitando a todos los presentes a contemplarlo dentro de una celebración de la lectio divina. Este modo tan original de abordar el contenido, en un clima de oración, permitió a los participantes descubrir al Señor vivo y presente en medio de su Iglesia, viendo en el Cristo que camina junto a los discípulos de Emaús un reflejo del sacerdote misionero, llamado a acompañar los procesos de todos aquellos que, llevados por el desánimo, han optado por abandonar la experiencia comunitaria, quedando expuestos a un entorno cada vez más combativo.

Arrancó la tarde, recorriendo diversos lugares emblemáticos de la capital vallisoletana, comenzando por la basílica de la Gran Promesa, donde se explicó que Valladolid es uno de los referentes mundiales de la devoción al Corazón de Jesús, ya que el 14 de mayo de 1733, el beato Bernardo Francisco de Hoyos, recibió del Corazón de Jesús la Gran Promesa: «reinar en España y con más veneración que en otras partes». A continuación, hubo tiempo para pasear juntos por las calles de Valladolid, fortaleciendo los lazos de fraternidad, concluyendo con la eucaristía, presidida por D. Luis Argüello, nuevamente en la basílica de la Gran Promesa. De este modo, los participantes pudieron unirse y gozar de los beneficios del Año Jubilar por el centenario de la entronización del Corazón de Jesús en la torre de la Catedral.

El jueves 15 de marzo, fue tiempo para compartir una interesante mesa de experiencias y comunicaciones. En ella participaron D. Miguel Ángel Cerezo, vicario episcopal para la evangelización de la diócesis de Orihuela-Alicante, D. Luis María García, sacerdote jesuita, y D. Kerman López, vicario general de la diócesis de Bilbao. D. Miguel Ángel presentó la Feria Diocesana Lux Mundi, un nuevo proyecto diocesano de evangelización con el lema «¡Es la hora! Hacia la renovación misionera de nuestras comunidades», con el objetivo de dar a conocer todas las realidades que forman parte activa de la diócesis de Orihuela-Alicante a través de delegaciones, secretariados, movimientos, asociaciones, actividades especiales, métodos de primer anuncio, etc. D. Miguel Ángel expresaba con palabras e imágenes cómo dicha feria ha sido un verdadero Kairós en su diócesis, convocada a ser, cada día más, Iglesia en salida. Por su parte, D. Luis María García, experto en acompañamiento y discernimiento vocacional, aportó claves muy interesantes para llevar a cabo el proceso de entrevista, tan necesario para motivar y acompañar a los agentes de pastoral. Finalmente, D. Kerman López presentó un modelo de atención pastoral, basado en los denominados «referentes pastorales». Mediante esta figura la diócesis vasca trata de responder a los nuevos tiempos, dando participación en la misión a los fieles laicos, lo que está permitiendo que las parroquias no solo sigan abiertas, sino que continúen cumpliendo con su ineludible misión evangelizadora.

Un año más damos gracias a Dios por habernos permitido encontrarnos, estrechar lazos de fraternidad y renovar el impulso misionero al que nos está convocando el Espíritu Santo.