Celebración de los sacramentos de iniciación

Llegamos al momento culminante de todo el proceso. La celebración de los sacramentos. 

Lo primero que se indica es la celebración en relación con la Pascua, o bien se hará en la noche de Pascua o en domingo, especialmente un domingo del tiempo de Pascua. 

Lo más adecuado como en el caso de los adultos es que se reciban los tres sacramentos de iniciación cristiana, bautismo, confirmación y eucaristía como nos indica el documento de la Iniciación cristiana. «El bautismo habrá de celebrarse en la Misa en la que participan por primera vez los «neófitos». En esta misma celebración se confiere la Confirmación por el obispo o por el presbítero que administra el bautismo [IC 137].

Si se viera conveniente separar la confirmación habría dos opciones: Así lo indican las orientaciones pastorales. «Para que dicha unidad se ponga mejor de manifiesto, después de un periodo de catequesis con sus compañeros ya bautizados, durante el cual se han celebrado los ritos propios del catecumenado, reciben el bautismo y la eucaristía cuando sus compañeros ya bautizados son admitidos a la primera comunión, preferentemente un domingo del tiempo de Pascua. 

Si esto no se considerara oportuno, el niño puede ser bautizado y recibir la eucaristía en una celebración con este fin, asistiendo también sus compañeros de catequesis. En su día, también podrían participar con todo el grupo en la misa de la primera comunión.

Lo que nunca se debe hacer es «conferirse el sacramento del bautismo de manera rápida u oculta con el fin de seguir con el proceso normal de los bautizados, sino que debe hacerse en la misma celebración en la que participa por primera vez en la eucaristía [OP 54].

Habrá que tomar en cuenta esta tendencia para no magnificar pastoralmente estas situaciones, poniendo, de algún modo, en entredicho la legitimidad del bautismo de párvulos, pero no por este motivo habrá que bautizar casi en secreto a estos niños e independientemente de la recepción de la primera comunión, pues una práctica de este tipo repercutiría no menos gravemente en una desvalorización del sentido del bautismo [IC 138].

[OP 54] En estas celebraciones nunca deberá utilizarse el Ritual del Bautismo de Niños pues los niños llegados al uso de razón, ya pueden responder por sí mismos. Por tanto la celebración de los sacramentos de Iniciación deberá seguir los criterios e itinerario que presenta el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos en su capítulo V.