Rito de entrada al catecumenado

Una vez que se dan estos signos se prepara el rito de entrada al catecumenado. Así lo expresa las orientaciones pastorales: «La admisión en el catecumenado va unida al momento en que los niños tienen una fe inicial con relación a Jesucristo y supone un primer contacto con el Evangelio, un despertar religioso y un primer anuncio de la fe» (OP 39).

El documento sobre la Iniciación cristiana hace una afirmación muy iluminadora para entender la necesidad de preparar muy bien las celebraciones litúrgicas.

«Todas estas celebraciones litúrgicas ponen de manifiesto la progresiva vinculación a Jesucristo de los catecúmenos y de los catequizandos, a la vez que les comunican la salvación que brota del misterio pascual. Del esmero que se ponga en hacer de ellas verdaderos momentos eclesiales del encuentro salvador con Dios en Jesucristo, unidos a la acción catequética, dependerá en gran medida el fruto espiritual de todo el itinerario de la iniciación». [OP 45].

  1. Como signo expresivo del rito de entrada, comienza fuera de la Iglesia.
  2. Saludo y monición del presidente de la Celebración
  3. Diálogo con los catecúmenos, donde se les pregunta que quieren pedir a la Iglesia.
  4. Diálogo con los padres y con la asamblea que pretende verificar la ayuda necesaria para poder llevar a término lo que hoy comienza.
  5. Como primera respuesta a la petición de los niños y adolescentes se realiza a continuación las signaciones.
    • Enseguida el celebrante, pasando ante los niños y adolescentes, hará la señal de la cruz sobre la frente de cada uno sin decir nada.
    • Después, mientras el celebrante dice las palabras de las signaciones de los oídos, ojos, boca, pecho y espalda, los catequistas o los padrinos o los padres van haciendo las signaciones sobre los niños.
    • Después el celebrante solo signa colectivamente a todos los catecúmenos, no tocándolos, sino haciendo sobre ellos la señal de la cruz, mientras dice: Os signo a todos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, para que viváis por los siglos de los siglos. A lo que los candidatos responden: Amén.
  6. Inmediatamente después los candidatos entran en la Iglesia invitados por el celebrante: Ahora, pues, podéis ocupar vuestro lugar entre los cristianos reunidos. Venid, pues, para oír al Señor, que nos habla a nosotros, y para orar con nosotros.
  7. Precedido de una monición que invita a los candidatos a escuchar atentamente, se proclama la Palabra de Dios
  8. Homilía.
  9. Como una prolongación de la escucha y acogida de la Palabra de Dios apenas proclamada, se procede a .la entrega de los Evangelios. El Celebrante toma las Sagradas Escrituras y las muestra a los catecúmenos, se acercan a venerarla haciendo una inclinación. Después de la veneración reciben los santos evangelios.
  10. Terminado este gesto, la iglesia eleva a Dios las súplicas y peticiones por aquellos que han sido admitidos al catecumenado.
  11. El rito termina con una palabras de felicitación por el paso dado y de ánimo para proseguir el camino emprendido y se despide a la asamblea.