Fe y conversión inicial

El paso a la etapa del catecumenado dependerá de la verificación de ese primer encuentro con Jesús que provoca la fe y la primera conversión. Así lo expresa el propio ritual «su iniciación requiere ante todo la propia conversión, madurada progresivamente, en cuanto lo permite su edad». [RICA 307]

En el caso de los niños podemos identificar algunos signos:

  • El reconocimiento asombrado y expresado en una oración de agradecimiento a Dios como creador de todas las cosas.
  • La experiencia de amor y cercanía de Dios Padre a la luz del amor de la familia y de la comunidad cristiana.
  • La experiencia del amor de Dios y el valor de la vida ante la contemplación de la vida de Cristo especialmente en su pasión.
  • La experiencia de Dios como amigo a la luz de la relación con los amigos.
  • La petición confiada de ayuda a Dios respecto de su propio mal y las situaciones de sufrimiento de su familia y amigos.
  • El deseo y la súplica de ser como Jesús.
  • La comprensión del evangelio como iluminación de la vida cotidiana.
  • El reconocimiento de la acción del Espíritu Santo presente en la Iglesia.

Respecto de los adolescentes, teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, podemos añadir algunos signos característicos de su edad y madurez.

  • El precatecumenado y la primera conversión en estas edades está muy vinculado a la experiencia de la fe, del encuentro con Cristo como una respuesta a las inquietudes, preguntas y deseos de los adolescentes. Esta etapa pretende conseguir conectar la propuesta de la fe con aquello que más le urge al adolescente.
  • De hecho, «el divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época» (GS 43).
    • De esta manera tan contundente lo señalaba ya el Concilio Vaticano II. Una experiencia de fe que no esté en condiciones de responder a la esperanza de felicidad que constituye la naturaleza de los adolescentes está destinada a ser confinada a un ámbito accidental y secundario de la existencia del ser humano[1].
    • El distanciamiento existencial de la experiencia de la fe respecto de las exigencias y anhelos más verdaderos de los jóvenes ha sido una de las causas principales de la secularización actual y por tanto de la falta de atractivo de cualquier iniciativa pastoral. Así lo señala también el nuevo directorio para la catequesis:

«Los acontecimientos personales y sociales de la vida y de la historia encuentran en el contenido de la fe una luz que los interpreta; por otro, este contenido debe presentarse siempre de manera que se muestren sus implicaciones para la vida»[2].

  • En este camino del precatecumenado, los adolescentes que se acercan a la Iglesia están llamados a descubrir que todo lo que experimentan como búsqueda de un amor verdadero, una amistad sincera y un sentido que dé unidad a la vida es el primer signo de la acción y la presencia de Dios en ellos.
    • Descubren que no están mal hechos, que no se conforman con cualquier cosa porque es Dios el que les está llamando desde dentro.

[1] Cf. Francisco, exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 28.

[2] Congregación para el Clero, Directorio para la Catequesis (23 de marzo de 2020) 196.