Precatecumenado

En todo caso es necesario un despertar religioso y un precatecumenado sin el cual la propuesta del catecumenado posterior se presentaría como insuficientes. Este despertar religioso tiene la finalidad de ofrecer un primer encuentro con Jesús y por tanto una primera conversión.

Si tuviéramos que elegir el elemento esencial de esta etapa, sería sin duda el encuentro con Cristo como decía Benedicto XVI, «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». El precatecumenado está llamado a suscitar este encuentro con Cristo, aunque sea de modo incipiente, y como hemos dicho el fruto del catecumenado dependerá de ello.

En las orientaciones pastorales de la Conferencia Episcopal Española para la iniciación cristiana de niños no bautizados en su infancia identifica la etapa del precatecumenado con el primer anuncio y «comienza cuando el niño se acerca a la parroquia porque manifiesta su deseo de ser cristiano. Ahora se trata de invitarle a seguir un camino en grupo y ayudarle a despertar a la fe, a descubrir el misterio de Dios Padre, revelado en Cristo y la acción del Espíritu, presente en la Iglesia» (OP 35).