El pasado sábado 13 de abril celebramos en Madrid el II Encuentro de responsables diocesanos de la discapacidad. Estuvieron presentes 18 diócesis españolas, doblando el número de las del encuentro del año pasado
Este encuentro fue organizado por el área de discapacidad de la Comisión para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la CEE. El área se había marcado entre sus objetivos para el curso 2023-2024 implementar la presencia de las diócesis españolas en los encuentros que esta organiza, con el fin de trabajar juntos y en red en este campo de la pastoral tan significativo. Este objetivo se ha alcanzado, aunque somos conscientes de que aún queda mucho por hacer. Sin duda que lo vivido en este II Encuentro anima a todos a seguir adelante en la misma dirección.
Comenzó el encuentro con el saludo del obispo responsable del Área D. Román Casanova. Utilizó tres verbos: reconocer, alentar y aunar para expresar que la Iglesia somos todos, y todos debemos sentirnos parte activa en su seno.
A continuación D. Francisco Romero, Director del Secretariado de la Comisión, dio la bienvenida, reconociendo el interés y la ilusión de los presentes para compartir este día. Le siguió una breve presentación de los miembros del área y de las distintas personas que estaban presentes de las diócesis españolas. El tiempo del café y de la comida posibilitó un intercambio de iniciativas y contactos entre los participantes.
La ponencia marco la impartió D. José María López, sacerdote de la diócesis de Segovia y consiliario de Frater a nivel europeo. Desde una viva experiencia acompañando a las personas con discapacidad, nos habló de lo que a él le gusta definir como «apoyaduras básicas» que van desde el lenguaje adecuado, que es el de «personas con discapacidad», a lo importante, que es partir de las capacidades que tienen estas personas. Hablaba de la necesidad de la escucha, con la certeza de que se puede aprender de estas personas. Señaló que es necesario diferenciar entre las diversas capacidades y el reto de apoyar y promover los movimientos y grupos de personas con discapacidad.
Después de compartirnos la propia experiencia con su madre, el recorrido realizado por el papa Francisco para acoger su discapacidad en este momento de su vida y la bella vivencia del mercado de Masaya, nos introdujo en el pasaje del paralítico curado por Jesús, un relato lleno de simbolismo que hoy nos sigue hablando y nos sigue curando.
Finalizada su intervención, vino un turno de preguntas para un diálogo rico con el ponente. Tras el descanso del café, D. Enrique Alarcón, padre sinodal, compartió con los asistentes lo que está significando para él personalmente, pero también y de manera muy especial para las personas con discapacidad, que el papa Francisco tenga tan vivo interés en que la Iglesia vuelva a sus orígenes y, como el Maestro, le dedique el lugar que corresponde a las personas con discapacidad.
La celebración de la eucaristía fue un bello culmen de la mañana.
Como estaba previsto, durante la tarde tuvimos el compartir de 15 buenas prácticas en torno a la discapacidad que repartimos en 4 ámbitos: el primero y principal fue el de las personas y hubo un rico intercambio de iniciativas diocesanas y parroquiales. Le siguió el ámbito de la formación, conociendo diócesis que han asumido un reto muy claro en este sentido, la oportunidad de conocer materiales elaborados por personas que han sentido la llamada del Señor a transmitir la fe a sus hijos con discapacidad y de ahí el Señor se ha servido para llegar a otras muchas familias. Finalmente, los espacios, parroquias o museos episcopales que han apostado claramente por atender a todos y que experimentan la parroquia como un lugar amable, y el museo como espacio donde el arte y la belleza también es para el disfrute de las personas con discapacidad.
Finalizamos el encuentro dando muchas gracias al Señor por conocer algunas pinceladas de la gran labor que la Iglesia realiza con personas con discapacidad, por el ambiente creado y disfrutado entre todos. Se señaló la necesidad e importancia de que cada diócesis pueda tener una persona, con su equipo, que atienda la realidad diversa de personas con discapacidad. Todos quedamos convocados al próximo encuentro donde esperamos ser más diócesis las representadas con la posibilidad de compartir lo mucho que, como Iglesia, estamos haciendo en este campo pastoral.


